Un hotel bien ubicado, frente a la playa, con buenas instalaciones para el ocio, ideal para las vacaciones familiares.
Las habitaciones son de distintos tamaños, están decoradas con colores vivos y ofrecen todas las comodidades habituales.
El lobby es de tamaño medio, con muchos lugares para sentarse.
El restaurante Sand Piper es amplio y luminoso y ofrece una combinación de cocina tradicional y europea.
Se trata de un edificio de cuatro plantas, encalado, de estilo tradicional.