El hotel ofrece un alojamiento de gran categoría y resulta verdaderamente único ya que es uno de los edificios más antiguos de la ciudad de Viena. No está lejos del centro urbano y, sin embargo, la zona en que se haya es tranquila. Es un perfecto punto de partida para aquéllos que pretendan explorar Viena.
Las habitaciones de la planta baja son de estilo mezzanine, con unas escaleras que llevan hasta el dormitorio. Estas habitaciones poseen amplias ventanas que dan vistas al parque. Los dormitorios de las plantas superiores son de medianas dimensiones y de un único nivel. Todos ellos están decorados en colores cálidos y cuentan con ducha, minibar, caja de seguridad y secadora.
Zona de recepción.
El restaurante consiste en una gran y atractiva sala de altos techos. Se halla en la planta baja, junto a recepción. En verano el hotel abre su terraza, en la que los clientes podrán disfrutar de sus comidas y de la bellas vistas sobre el parque y Viena.
Éste es un bello edificio de época que data del siglo XVIII. Ha sido recientemente restaurado hasta recuperar su pasado esplendor.