Se trata de un excelente establecimiento que, además, disfruta de una ubicación realmente ideal.
Las habitaciones son de medianas dimensiones y lucen una elegante decoración. Cada una de ellas presenta diferentes combinaciones de colores, pero el estilo de todas ellas es tradicional. Incluyen tejidos florales en tonos azules y rojos, madera de cerezo y mármoles realmente preciosos. Las paredes están decorados con pinturas al óleo que muestras composiciones florales o tranquilos paisajes. Las habitaciones están insonorizadas y ello, junto con su estilo, le prestan un ambiente reposado y confortable.
El vestíbulo se alberga en una bella estancia de reducidas dimensiones. A través de él se llega a una elegante zona que alberga unos sofás de color crema y franjas damasquinadas naranjas. También luce alfrombras orientales y paredes" trompe d'oeil". Su ambiente es, en definitiva, acogedor e íntimo.
La sala en la que se sirve el desayuno mantiene la elegancia y el refinamiento del resto del hotel con sus ropas de mesa damascadas y su elegante decoración.
Se trata de un edificio de estilo tradicional orientado a la bella fuente de la Plaza Barberini.