Un buen hotel, bien conservado y con bonitas vistas al mar.
De medianas dimensiones, con suelos de baldosa, pintadas en tonos pastel y bellamente amuebladas.
Bastante grande, con suelos a cuadros negros y blancos. Una amplia escalera de mármol añade un toque de elegancia al vestíbulo. Su techo está hecho de vidrio, lo que lo convierte en un lugar luminoso y espacioso.
Ofrece vistas al mar así como una amplia variedad de platos de la cocina local y de la internacional.
Un edificio de baja altura, de clásico estilo cicládico. Enlucido de blanco con ventanas, marcos y puertas de color azul.