Un hotel agradable, lleno de personalidad, que ofrece un buen alojamiento y está cerca del centro. 11/06 AHJ
Las habitaciones son de tamaño medio, aunque varían ligeramente, puesto que éste es un edificio antiguo. Las habitaciones se encuentran en buenas condiciones y el mobiliario es moderno, funcional y confortable. Los cuartos de baño están limpios, son modernos y luminosos.
El vestíbulo es mediano, decorado con muebles de madera en marrón oscuro y dispone de zonas de descanso y de un bar acogedor.
El hotel dispone de un buen restaurante, que está decorado en los mismos colores oscuros que el resto del hotel y es espacioso y confortable, con un buen menú que ofrece cocina local e internacional.
Aunque el hotel en sí es un edificio histórico que data de hace más de 100 años, se restauró en 1976 y se volvió a abrir en 1985. Ahora cuenta con un moderno exterior y está situado en una bulliciosa calle del centro.